Descripción
La maceta de Ficus benjamina es una opción versátil si buscas una planta elegante, frondosa y muy decorativa, perfecta tanto para dar vida a una estancia como para proyectos de terrario grande tipo paludario/vivario (siempre que haya espacio y buena ventilación). Sus hojas pequeñas y brillantes aportan un toque tropical inmediato, y su crecimiento permite crear volumen visual sin necesidad de floración.
Lo que aporta a tu montaje o a tu hogar
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Estética premium: follaje denso, verde intenso y porte “árbol” muy ornamental.
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Planta agradecida: con luz adecuada mantiene un aspecto bonito todo el año.
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Ideal para ambientaciones tropicales: combina muy bien con musgos, ramas y fondos vegetales.
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Buen “punto focal”: destaca como planta principal en composiciones interiores.
Guía de cuidados
1) Cuidados en terrario / vivario
Recomendación clave: el Ficus benjamina funciona mejor en terrarios grandes y bien ventilados. En terrarios pequeños o muy cerrados, el exceso de humedad y la falta de circulación pueden provocar caída de hojas o problemas fúngicos.
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Luz: mucha luz indirecta brillante. Si usas LED, procura una iluminación potente y estable.
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Humedad: media-alta, pero con ventilación real (rejillas/ventiladores). Evita condensación constante.
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Riego: moderado. Mantén el sustrato ligeramente húmedo, nunca encharcado.
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Sustrato: aireado y drenante (mezclas con fibra de coco, corteza, perlita o similar).
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Ubicación: evita que las hojas toquen cristal con condensación; mejor en zona con flujo de aire.
2) Cuidados como planta ornamental en casa
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Luz: cerca de una ventana con luz indirecta. Si hay poca luz, perderá densidad.
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Riego: cuando se seque la capa superior del sustrato. En invierno, espacia más.
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Temperatura: ambiente estable; evita corrientes frías y cambios bruscos (son típicos desencadenantes de caída de hoja).
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Mantenimiento: poda ligera para dar forma y fomentar ramificación; limpia hojas con paño húmedo.





